RESEÑA DE ACTION COMICS #71 (FEBRERO 1944), UNA HISTORIA CLÁSICA DE SUPERMAN EN SAN VALENTÍN

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Antes de que termine este fin de semana de San Valentín, en el que espero que hayáis disfrutado mucho tanto los emparejados como los solteros, ¿qué tal si hacemos una retrospectiva de lo que eran las historias de San Valentín del Hombre de Acero hace un montón de años? Y es que esta fecha tan especial no era ajena a los cómics de Superman de los años 40, una época en la que los guiones eran mucho más simples y cualquier cosa daba para una historia. Vamos a ver un ejemplo de 1944, perteneciente a una historia de 12 páginas titulada «Valentine Villainy» publicada en el Action Comics núm. 71
ACTION COMICS #71

«FECHORÍA EN SAN VALENTÍN»

Fecha de portada: Abril 1944
Fecha de publicación: 17 de Febrero de 1944

Guión: Don Cameron
Dibujo: Ira Yarbrough
Reseña de Javier Olivares

RESUMEN
Es el día de San Valentín. Lois Lane suspira por recibir un regalo de Superman que confirme que él la ama como ella lo adora a él, pero en cambio a Lois parece importarle bien poco que Clark esté totalmente dispuesto a ser su valentín. Jimmy Olsen también suspira por una joven de la alta sociedad llamada Betty Roxmore, pero ésta tiene otro pretendiente que dice conocer a un famoso aristócrata, lo cual le suma más puntos de los que tiene el pobre Jimmy. 
Pronto se montará un buen enredo a tres bandas. Por un lado, el supuesto aristócrata, el conde D’Ort, no es más que un ladrón y un estafador que quiere robar a los ricos padres de Betty. Cuando el señor Roxmore compra un carísimo collar de diamantes para su esposa, el conde se lo sustrae del bolsillo. Justo a la salida de la joyería, el enamorado Jimmy acude a darle su regalo a Betty, un joyero para el que ha ahorrado todo un mes. Por su parte, Superman también lleva un regalo para Lois, un libro llamado «Cómo cultivar el cerebro y no la belleza» con el que pretende enviar a Lois un mensaje de rechazo para que ella se fije más en Clark. Al final, tras un accidente en el que Superman tendrá que salvar a los demás de ser atropellados, ocurrirá lo previsible: los regalos terminan todos intercambiados. Lois recibe el collar de diamantes creyendo que es de Superman, lo cual para ella no hace sino confirmar que el Hombre de Acero la ama. Betty recibe el ofensivo libro que Superman había comprado para Lois, provocando que Jimmy se lleve un buen bofetón y el rechazo de su enamorada.


Con la situación completamente liada, el falso conde tratará de recuperar el collar que había robado y terminará secuestrando a Lois y Jimmy y encerrándolos en su guarida. Más tarde, en una fiesta de la alta sociedad, la joven Betty verá al conde robando las carteras a los invitados y comprenderá la verdad, con lo que el conde provocará un incendio para escapar aprovechando la confusión, llevándose también a Betty como rehén junto a Lois y Jimmy.

Al final, en el escondite del falso conde y su banda de maleantes, Superman soluciona la situación con sus superpoderes sin ni siquiera ser visto, haciendo creer que el auténtico héroe que ha derrotado a todos ha sido Jimmy, quien deja muy impresionada a Betty con su valentía. Jimmy le da a Betty su auténtico regalo, el joyero, ganándose el favor de la muchacha. Ya solo queda un asunto por resolver: el del regalo de Lois. Superman decide que no es plan de ofender a la periodista y se gasta todos sus ahorros en comprar un collar de diamantes como el que supuestamente le había regalado. Así, Lois cree que el collar era efectivamente el regalo de Superman para ella… y que el insultante libro era el regalo de Clark, a quien todavía despreciará más por ese gesto. De ese modo, todo el mundo habrá conseguido triunfar en San Valentín… excepto el pobre Clark, que como de costumbre resulta el perdedor de la historia.


«¿No es fantástico el amor, Clark? ¿No es Superman divino? ¿No es el día de San Valentín muy divertido? ¿No…?»
«En una palabra… ¡NO!»

CRÍTICA

Cada vez que leo una de estas historias de hace 70 años, más me doy cuenta de cómo ha evolucionado el mundo y de cómo los cómics son un reflejo de ese cambio. Todo el argumento de esta historia es absolutamente impensable en términos modernos, e incluso hoy en día podría considerarse degradante para las mujeres. Y es que las mujeres que aparecen en este cómic (Lois y Betty) tan solo se preocupan por recibir regalos cuanto más caros mejor y valoran más a los hombres si éstos conocen a algún famoso o si se juegan la vida peleando contra un montón de matones. Vamos, que lo que es valorar el interior de las personas… pues como que no mucho. Con esto, el argumento no es que deje en muy buen lugar la parte femenina, pero es lo que había en aquella época y no podemos juzgarlo. 

Con todo, hay que reconocer que la historieta es divertida. Casi parece un episodio de sitcom ochentera, con sus líos a tres bandas que al final terminan bien (o casi, porque del papel del pobre Clark hablaremos luego), y un villano de opereta. ¿Por qué todos los villanos terminaban siempre secuestrando y atando a Lois? Esa es una pregunta que los historiadores del cómic tendrán que responder algún día, pero la verdad es que la Lois de esta época era la presa más tonta y más fácil del mundo. Parecía llevar escrito en la frente «SECUÉSTRAME». 
Mención aparte merece Clark Kent en esta historia. Por un lado, no encontramos al Clark torpe y tímido al que nos acostumbraríamos en la película de Christopher Reeve, sino a un Clark que se atreve a pedirle a Lois que le haga caso (sentimentalmente hablando) pero que tiene que luchar por el corazón de Lois contra un enemigo invencible: ¡él mismo pero como Superman! Esa dualidad, tan presente en estas aventuras clásicas, es todavía hoy un elemento maravilloso de la historia del personaje. Y es que siendo la misma persona, Clark tenía en Superman a su principal adversario por el corazón de una Lois que estaba enamorada hasta las trancas de ese idealizado hombre duro, fuerte y poderoso que era el Hombre de Acero, y en cambio rechazaba la parte humana, mundana y accesible de un Clark Kent que siempre estaba intentando enamorarla. Una vez más, el papel de la mujer en estos cómics no es que las dejara en el mejor puesto, pero… la respuesta, de nuevo, es que es lo que había en aquella época. 
En definitiva, cómics como estos no pueden pasar a los anales de la historia por su calidad, pero sí merecen ser destacados por su simpatía y por lo mucho que demuestran la evolución del género. Y es que en estos tiempos modernos ya no vale todo… aunque algunos en DC todavía estén empeñados en que a los lectores se nos puede colar cualquier cosa. ¿A que sí, Dan?

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Fer-El
Fer-El
5 años atrás

…hay hombre! estos clásicos tienen un encanto arrollador por su simplicidad e inocencia, el arco es bien simplón se reduce a malote de turno, damisela en peligro y Superman al rescate, con uno que otro giro simple…

…obvio se ve que estaban dirigidos a niños y adolescentes con una mentalidad bastante conservadora y dan un mensaje directo y sencillo para dicernir lo bueno de lo malo, idealizando cosas como el amor y el heroísmo…

…bonita y muy completa reseña Javier…

Javier Olivares
Javier Olivares
Admin
5 años atrás

Sí, simplicidad e inocencia es lo que definía estas historias. Gracias, Fer, me alegro que la hayas disfrutado. 😉