CRÓNICA DE METROPOLI COMIC-CON GIJÓN 2015

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La segunda edición del festival “Metrópoli” de Gijón volvió a llenar la preciosa ciudad asturiana de un sinfín de actividades a cual más pintoresca y curiosa. Y es que además de sus naturales atractivos, del 26 de Junio al 6 de Julio, la capital norteña ha tenido actividades para todos los gustos; música, humor, cómic, misterio… un festival multidisciplinar que a nadie deja indiferente, o al menos eso pretende.

Por razones evidentes nosotros hablaremos aquí únicamente de la llamada Comic-Con. Los festivales de música y cosas como la exposición de Cuarto Milenio quedan fuera de nuestra jurisdicción, pero vamos a permitirnos apuntar que pintar, pintaban de miedo. 
La mencionada Comic-Con, como evento dentro del evento, tuvo sus más y sus menos que comentaremos con más detalle enseguida, pero en cualquier caso hay que partir de la base que siempre merece el mayor de los respetos que alguien apueste por traer a nuestro destartalado país, autores de primera línea y celebrar festivales en torno a esta afición nuestra. Metropoli, al igual que el Salón de Barcelona u otras aventuras similares puede gustar más o menos, haber conseguido sus objetivos en mayor o menor medida, pero siempre debemos alegrarnos de que algo así se celebre y se consolide como una cita anual a tener en cuenta
Dicho esto y sin dejar de tenerlo nunca presente, hay que decir que una de las primeras cosas que llamaban la atención en las instalaciones de Metropoli era la descompensación entre unos elementos del festival y otros. En primer lugar uno comprobaba con estupor que, entre semana, el recinto no abría sus puertas hasta las cinco de la tarde. Algo lógico si pensamos en un festival de música que se prolonga hasta altas horas de la madrugada, pero bastante inexplicable si lo que te interesa es únicamente el evento comiquero. Otra descompensación venía con los escenarios. Mientras que la parte de festival musical gozaba de grandes espacios además de entornos donde no parecía haberse reparado en gastos, algunos de los montajes y exhibiciones de la Comic-Con eran dignos de un mercadillo de domingo por la mañana. 

Parte de la culpa de esta impresión descompensada y chocante se debían sin duda a las exposiciones. Si la publicidad del evento, magnífica y completísima ella, nos prometía ver por ejemplo, la armadura de Iron Man, cuál era la sorpresa al entrar y contemplar un destartalado muñeco colgado de un par de cables que más que impresión, daba penica verlo. Junto a este y como si se hubiera caído allí por casualidad, podíamos encontrar una TARDIS que tampoco impresionaba precisamente por su fidelidad con respecto a lo visto en la serie de televisión. Si uno prestaba atención, en uno de sus laterales colgaba en una triste percha un disfraz que imitaba el atuendo del onceavo doctor, algo que podía ser perfectamente ignorado por cualquiera que no conociera de antemano la serie. Y es que ni la de Doctor Who, ni la mayoría de las otras exhibiciones tenían paneles explicativos o elementos que reforzaran su presentación o la percepción de los elementos por parte del público, pese a estar publicitados como réplicas del más alto nivel.

La pieza más rutilante sin duda era el Delorean de la trilogía de Regreso al futuro, la cual, si no nos poníamos demasiado exigentes con los detalles, daba bastante el pego, y sin duda era la pieza estrella de todas las exhibiciones de la Metrópoli en su conjunto. La máquina del tiempo se suponía el centro de una exposición en torno a la idolatrada trilogía, pero el resto de los ítems resultaban tan irrelevantes y estaban colocados con tan mala pata que podían ignorarse perfectamente.

El Delorean de Regreso al Futuro

Algo parecido ocurría con las exposiciones referidas a Star Wars. Por un lado, los ítems no eran especialmente impresionantes. Los mejores, bustos y figuras al estilo Sideshow, no eran nada que no pudieras ver en cualquier tienda especializada del gremio y amontonarlos junto con otras figuras, cuando no juguetes, de calidad dispar, tampoco ayudaba demasiado. Los dioramas no pasaban de juguetes colocados con cuidado y las piezas hechas “artesanalmente” se pasaban de artesanas. Uno se pregunta si el trono de Palpatine habrá sobrevivido a estos días de exposición o habrá acabado en el limbo de los tronos junto con el de Trono de Hierro versión serie Z que también tenían por allí.
Sin que las exposiciones nos impresionaran demasiado, al menos para bien, quedaban aún tres patas de banco para sostener el jolgorio. La zona comercial, el “Artist Alley” y las actividades relacionadas con el mundo del cómic y el cine que por allí tenían lugar. Vamos por partes.
La zona comercial era más bien pequeña y por tanto no había demasiados expositores, ni tampoco un exceso de variedad en cuanto a contenidos. Pese a ello, se convirtió en el verdadero foco de vitalidad del evento con sus pasillos atestados, especialmente el fin de semana. Las idas y venidas de cosplayers, robots teledirigidos y otras faunas variadas hacían palpitar al evento insuflándole todo el ánimo y la energía que se le podía exigir. En ese sentido, el hecho de que la Comic-Con se encontrara rodeada de las instalaciones y establecimientos que abastecían a otros actos de la Metrópoli ayudaban considerablemente. En estos menesteres fue capital el festival “food trucks” que abarrotó el recinto de chiringuitos abigarrados con toda clase de comida digna de subir el colesterol, barras para aburrir y Sidra, mucha sidra que al fin y al cabo estábamos en Asturias. Que nadie se olvide.

Alex, Antonio y JC con Vicente Cifuentes y Jorge Jimenez

Alex, JC y ADO con Kenneth Rocafort

Algo que no se le puede reprochar a la Metrópoli ni un ápice es la calidad de sus invitados. Los nombres que formaban el “Artist Alley” quitaban el hipo, y aunque estaban colocados como si fueran gitanas leyendo la buenaventura, el festival ha ofrecido a quien ha querido la oportunidad de llevarse a casa firma o dibujete de gente de la talla de García Lopez, Kenneth Rocafort, Jorge Jimenez, Kurt Busiek, Steve Englehart, Carlos Pacheco… y un larguísimo etc. Eso sí, los precios a los que los artistas dibujaban eran un espectáculo en sí mismos. Al parecer, existen seres en este universo capaces de pagar cientos de euros por un dibujo de Bob Layton. Increible. Digno de la exposición de Cuarto Milenio.
En cuanto a las actividades desarrolladas fueron muchas y francamente dignas de abarcar a casi todos los públicos. Uno de los puntos quizá más cuestionables es la fijación por el cosplay (o como dice un buen amigo, lo que viene a ser un disfraz de toda la vida) que ya empieza a ser típica en este tipo de eventos. Es como mínimo arriesgado confiar en este tipo de actuaciones para crear espectáculo y es que estas “interpretaciones” están lejos de alcanzar el nivel visto en las Comic-Con americanas. Ni en cantidad, ni en calidad. A la gente parece encantarle y contra eso poco se puede hacer, pero los términos vergüenza ajena o espectáculo lamentable pasaban por la cabeza forzosamente al ver alguno de estos personajes o sus “performances” encima del escenario.
Sin estar muy lejos del concepto cosplay pero varios puntos por encima en cuanto a calidad, estuvieron los desfiles del “Star Wars Day” con hasta once asociaciones relacionadas con la saga colaborando y más de cien participantes que se pasearon pertrechados por el recinto como si acabaran de llegar de una galaxia muy, muy lejana. Para goce y disfrute (suponemos) de la mayoría de ellos, el domingo también vino a hacerles compañía Jeremy Bulloch. Un Bobba Fett que desde que salió del pozo del Sarlacc no ha hecho gran cosa más allá de ir de evento en evento y ahora aterrizaba en Gijón.

Foto familiar del Star Wars Day, con Jeremy Bulloch en el centro

Otras actividades mucho menos multitudinarias, pero de lejos más interesantes fueron las charlas que algunos de los autores invitados dieron en el salón. Oir a Kurt Busiek o a Steve Englehart hablar de sus obras propias y ya no digamos de sus grandes etapas al frente de personajes míticos de Marvel o DC siempre es un acontecimiento de primer nivel, como también lo es escuchar a dibujantes de primera línea como los que por allí pasaron si bien, en este caso habría que decir que quedó claro que una gran maestría con el lápiz no es siempre sinónimo de gran oratoria. Algunas intervenciones fueron acaparadas por artistas con un notable don de gentes que se movían como pez en el agua ante el numeroso público, mientras que a otros con gestos de pura desgana les costaba articular varias palabras seguidas o enterarse de cuál era la pregunta que acababan de hacerles.

Charla «Primero en digital»

Sin necesidad de dibujantes parlanchines, las exposiciones que pudieron verse en las jornadas también fueron, si bien escuetas, de primer nivel. Así, podía disfrutarse en el pabellón del Banco Sabadell de la expo “Francisco Ibañez, el Mago del Humor” que llegaba a Gijón después de haber triunfado en la capital de España, así como una mucho más modesta dedicada a Tom y Jerry.
También la presencia de Esad Ribic permitió contemplar en Metrópoli algunas páginas de la más que reciente “Secret Wars” de Marvel Comics. Y también de Marvel era la retrospectiva dedicada a los Vengadores que ofrecía originales de autores como Jack Kirby o George Perez entre muchos otros ilustres. 
En conclusión, quizá el nombre de Comic-Con le venga un poco grande al festival Metropoli de Gijón, pero no se puede negar que apunta maneras de ser algo grande y ambicioso. Quizá, quien mucho abarca poco aprieta y el resto de elementos del festival, con zona infantil, espectáculos musicales, bandas, etc… quedaba más redondo que un evento comiquero de formas brillantes pero en cuyo fondo aun se ven las costuras de algo en pleno proceso de construcción. Afortunadamente, el año que viene más, y seguramente, mejor. 


Antonio Monfort para www.supermanjaviolivares.net

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John-El
John-El
5 años atrás

Buen post.

THE DEATH OF "SUPERMAN LIVES": WHAT HAPPENED? (2015)

Aquí pueden ver el documental sobre la propuesta de 1998 "Superman Lives", largometraje que habría protagonizado Nicolas Cage y que se canceló. Y menos mal que se canceló porque hubiera sido un rotundo fracaso de taquilla.

No es necesario descargar nada, solo darle al play justamente a la pantalla que está debajo del comentario "A documentary about the proposed 1998 Superman Lives feature film that would have starred Nicolas Cage".
Tiene una duración de 104:26 minutos y está en inglés.

Sinceramente el documental no me gustó nada.

http://tunemovie.is/watch/the-death-of-superman-lives-what-happened-online-free-tunemovie-14977.html