RESEÑA DE SUPERGIRL EPISODIO 3X04, «THE FAITHFUL»

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SUPERGIRL, EPISODIO 3X04 «THE FAITHFUL» 
Fecha de emisión: 30-10-2017


Director: Jesse Warn
Guión: Paula Yoo y Katie Rose Rogers
Reparto: Melissa Benoist (Kara/Supergirl), Mehcad Brooks (James Olsen), David Harewood (Hank Henshaw / Martian Manhunter), Jeremy Jordan (Winn Schott), Chyler Leigh (Alex Danvers), Katie McGrath (Lena Luthor), Floriana Lima (Maggie Sawyer), Odette Annable (Samanta Arias/Reign), con Emma Tremblay como Ruby Arias y Chad Lowe como Thomas Coville

Reseña de Javi Olivares


RESUMEN

Un par de desconocidos en un avión tienen una charla casual. Uno de ellos, un hombre de mediana edad, habla con pesimismo sobre la vida, el matrimonio, el trabajo y el futuro. Se le nota un hombre derrotado por experiencias vividas. En ese momento, algo ocurre en el avión y éste se precipita al vacío mientras el piloto avisa de que se preparen para un impacto. Parece que todos van a morir, pero, de forma mágica, el avión se posa suavemente sobre el agua. El hombre mira por su ventanilla y ve a una muchacha rubia posada sobre el ala, que echa a volar. Una mueca de devoción aparece en el rostro del hombre…

Efectivamente hemos presenciado en flashback el primer rescate de Kara al avión en el que volaba su hermana, y que fue considerado el momento en el que Supergirl se reveló al mundo. Tres años después, el hombre del avión, llamado Thomas Coville, es líder de un culto a Supergirl y al dios de Krypton, Rao, y está incitando a sus seguidores a ponerse en peligro para que Supergirl los rescate para poder formar parte de la secta. Cuando Kara lo descubre (a través de un panfleto que una desconocida le entrega a Samanta Arias diciéndole que ella es «especial»), llega hasta la secta y conoce a Coville, que reconoce a Kara inmediatamente como Supergirl. De nada servirán las peticiones de Kara de que deje de instigar a la gente a buscar sus rescates.

Toda la situación hace que Kara sufra porque la consideren como una deidad y por cómo están tergiversando la religión kryptoniana. Pero hay mucho más. Coville posee un betaedro, un artefacto kryptoniano con el que pretende provocar una explosión en un lugar atestado, para lograr miles de conversos. Coville lo coloca en el estadio de hockey de National City y a punto está de causar una catástrofe, pero cuando ve la dolorosa y humana reacción de Kara a la kryptonita (ya que el betaedro es en realidad una sonda espacial kryptoniana que contiene información y muestras de la cultura y geología del planeta), comprende su error y ayuda a Alex a volcar el betaedro en un agujero que Kara ha hecho en el suelo con su visión de calor, agotando sus últimas fuerzas. El artefacto explota a mucha profundidad bajo el suelo, pero sin víctimas. Coville termina en prisión jurando a Kara que no revelará su secreto, y el culto a Rao se disuelve.

En la trama secundaria tenemos a Samanta Arias tratando de compaginar su dura vida como madre soltera (sobre el padre de Ruby no se sabe nada) con su puesto de directora financiera de L-Corp. Aunque no puede dedicarle a su hija el tiempo que sabe que necesita, al menos cuenta con el apoyo y comprensión de su jefa y nueva amiga, Lena, y de Kara y su círculo. Pero ojalá que todos los problemas de Sam fuesen esos. En su casa, la joven ejecutiva tiene una extraña visión. Su cuerpo está completamente tatuado con símbolos kryptonianos y una mujer-monstruo se acerca a ella de forma ominosa y le dice que “algún día, reinarás”. Todo termina rápidamente como si no hubiera pasado nada, pero Sam se queda aterrorizada…

Y lo peor, es que no ha sido una simple alucinación. La explosión del betaedro ha lanzado ondas que han impactado sobre otro artefacto kryptoniano, uno en el que un culto oscuro de Krypton envió a la Tierra a “algo” con propósitos desconocidos y malvados. La nave despierta, y un ocupante de una cámara de criosueño, también…

COMENTARIO
Estupendo y entretenido nuevo episodio de Supergirl que continúa tejiendo una muy buena trama en esta tercera temporada. Hoy, de nuevo, los aciertos pesan mucho más que los errores, pero debo decir que los errores son más numerosos en este episodio que en los tres anteriores.
Para empezar, los primeros cinco minutos con fantásticos. Casi cinematográficos. La secuencia del avión es brillante, y la sorpresa, al menos para mí (seguro que mucho fans más avezados se dieron cuenta enseguida) fue mayúscula cuando comprendí que estábamos viendo en flashback la primera intervención de Supergirl en el episodio piloto, pero desde el punto de vista de uno de los pasajeros del avión. Adoro cuando una serie es tan continuista, y cuando se pueden retomar conceptos tan antiguos y pintárnoslos de forma nueva al aportarles un ángulo diferente o un personaje que estaba, pero al que no veíamos.
Es cierto que después el personaje de Coville y el culto a Rao se vuelve mucho más convencional, pero la trama sirve para explorar un tema muy interesante: el de que un superhéroe como Supergirl, o Superman, bien podrían ser considerados por muchos como dioses. Seres que están ahí cuando rezas pidiendo un salvador, seres tangibles, que existen, que puedes ver y tocar y que son capaces de las más grandes proezas. Es fácil entender que pudiera haber nuevas religiones en torno a una figura así. Es un tema que los cómics de Superman, e incluso el cine (Batman v Superman) han tocado más o menos de soslayo, pero me ha gustado verlo tratado en este episodio de una forma tan seria y con tanto impacto emocional para Kara, que en absoluto desea ser considerada una diosa y que se horroriza al contemplar cómo se tergiversan las enseñanzas de su dios kryptoniano.
En este punto quiero dar un agradecimiento muy grande a los guionistas que parecen haber matado y enterrado al Guardián de James Olsen. Obviamente no pueden borrarlo de un plumazo, pero con menciones mantienen esa identidad viva, aunque en las sombras, permitiendo que James tenga diálogos inteligentes y casi memorables, como su historia de cómo Superman lo salvó la primera vez y de cómo Superman o Supergirl sí que son, en cierto modo, un milagro. Esa escena con Kara merece un 10. Y con suerte, no volveremos a ver a James con su armadura de corchopán. 
Y ahora vamos con lo menos bueno, que no todo van a ser flores.
Toda la secuencia del betaedro en el estadio me pareció forzada, más propia de la temporada anterior que de esta. Aoville decae como personaje al pasar de ser un líder religioso convencido y dispuesto a morir por su causa, a un sidekick. Lo bueno, es que el hecho de que conozca la identidad de Kara puede dar más juego en un futuro, así que veremos si eso se explota o no.
Por otro lado, la trama de Samanta y Ruby… bufff. Sí, muy bien que nos la presenten como la madre coraje del año, pero hay cositas que… ¿En serio una gran corporación permite a sus ejecutivos llevarse a sus hijos a jugar en la moqueta del despacho? ¿En serio Lena Luthor es tan guay, tan dicharachera y molona como jefa, que se hace BFF de su empleada recién contratada y le da consejitos de hermana mayor? ¿¿Dónde están esas empresas en España, por favor?? Porque, os voy a dar una exclusiva: LOS JEFES NO SON ASÍ DE GUAYS. Vi mucha paja en esa trama, obviamente en aras de construir un personaje muy humano en Samanta para que su deshumanización (la transformación en Reign) le duela al espectador. Pero por ahora, conmigo no ha funcionado del todo. El final es interesante, poco a poco dándonos más pistas sobre lo que va a ocurrir con Sam, pero creo que estaba tan cantado que habría una secuencia así, que ni siquiera sorprendió.
Y hay más cosas. Dentro de la trama de Sam, se continúa la subtrama de “Alex quiere ser mamá, pero como es lesbiana y su pareja no quiere niños, pues está fatal la cosa”. Muy emotiva la escena entre ella y Kara porque Chyler Leigh es muy buena actriz, pero más allá de eso… también es relleno sentimentaloide.
Pero todavía habría más. ¿Por qué J’onn no le dice a su padre que se transforme en un señor vestido de forma normal, y que se quite el hábito de fraile marciano? ¿Por qué tengo la impresión de que Erica Durance ha rodado 10 o 12 escenas como Alura y que las van a ir insertando aquí y allá sin ton ni son? ¿Por qué Supergirl tiene la energía suficiente para hacer un agujero con visión calorífica hasta el centro de la tierra, y no para volar con el artefacto explosivo y lanzarlo por ahí? O mejor dicho, ¿por qué demonios una sonda espacial explota? En cualquier caso, pecata minuta para un episodio entretenido, que tenía cosas que contar, y que sin duda sigue apostando por un tono más serio para una serie que necesitaba este cambio de rumbo.
Y hasta aquí la reseña, que se me va la pinza y me ha quedado muy larga.

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Anónimo
Anónimo
2 años atrás

Lo de querer hijos es la escusa para romper la relación ya que Floriana Lima quiere hacer otras cosas.

Anónimo
Anónimo
2 años atrás

Muy buen episodio. El tema principal de que Supergirl sea vista como una diosa por terceros, por gente que no la conoce como Kara, era algo que no habíamos visto y que tiene sentido explorar, como ya se ha hecho con la figura de Superman en varias ocasiones.
Lo que sí estuvo mal y casi destruye el episodio, fue la kryptonita más conveniente, poderosa y forzada que se haya visto en la serie (y en otras). Además, fue la explosión de Krypton lo que creó la kryptonita, esa, mandada con anterioridad, debería ser inofensiva.

Anónimo
Anónimo
2 años atrás

"fue la explosión de Krypton lo que creó la kryptonita, esa, mandada con anterioridad, debería ser inofensiva" ¿Como? Desarróllalo por favor.

Yo creía que era un mineral radioactivo, sin más. Que no afecta a los humanos pero si a los kryptonianos. Y que de estar en las profundidades del planeta, siendo así inofensivo, paso a esparcirse por el universo al explotar Krypton.

Anónimo
Anónimo
2 años atrás

Este episodio a mí me ha parecido bastante bueno. Lo del culto a Rao y Supergirl nos regala una dimensión existencial y mitológica bastante profunda, según mi opinión.

Por cierto, ¿Qué ha sido de Cat Grant?, ¿No decián que iba a aparecer más a menudo en esta temporada?.

Anónimo
Anónimo
2 años atrás

Este episodio, con la primera escena del avión que es buenísima y en general. esta tercera temporada me esta gustando. Me recuerda a la primera temporada, que tenia muy buenos momentos con otros peores, pero siempre siendo una serie digna, no como en la segunda temporada, que solo se salvaban los dos primeros episodios.
Espero que Reign, sea la supervillana, que toda serie de superheores necesita y que Supergirl no ha tenido hasta ahora.

Modern man
Modern man
2 años atrás

Javi, en America (y muchos países europeos), se trabaja así,y se deja llevar a niños,mascotas e incluso amigos al trabajo.Así favorecen la conciliacion de vida familiar y laboral.Por no hablar de que si ganas por ejemplo 3000€/ mes al cambio, da igual que si ganas 50000'..la empresa para que estes contento te pone restaurante en la empresa por 1-2e dia y comes bien pero sin dejarte el sueldo.
Tienes zona de siesta…en fin,son empresas tipo horizontal, no vertical.Fijan unos objetivos y no hay jefes…y aunque los haya,como en Lexcorp,mientras llegues a las cifras, haz lo que quieras.